miércoles, 29 de marzo de 2017

400, un número redondo y largo.


Llegar hasta aquí ha supuesto numerosas asambleas, largas horas de calentar los taburetes del Nuevo Café, el trasiego de buena cantidad de cervezas, el guirigay que sube de volumen, el torbellino de ideas y palabras brotando a borbotones, superponiéndose atropelladas, alboroto, cacareos irritados, exhibición de espolones, agitación de plumas y penachos, aves despistadas, otras inventariando confidencias, aleteos enojados, algunas desternillándose cómplices … Un desorden sin tino ni medida. Al final acuerdan, sólo ellas saben cómo. 
A menudo la desazón ha acosado a los habitantes del corral; el presupuesto no alcanza,  la incertidumbre es un oscuro manto que les cubre. La  pasión y el arduo entusiasmo les aúnan, hay que tirar “palante”… Prosiguen el camino, emprenden una nueva temporada, sumar nuevas proyecciones, otros proyectos… 400 películas, quince años. Sólo  un gran delirio puede explicar esta gozosa “anomalía”.
Por esta exquisita razón las aves, engalanadas, agasajaron a sus compinches y celebraron un entrañable festejo. Un encuentro que posibilitó emociones, afectos, manifestaciones de ternura y compañerismo, la dicha de la satisfacción, la amistad y la alegría. 
Este hermoso desenlace no hubiera sido posible sin el empuje y la valentía de los pollos más jóvenes del corral que desde enero vienen empujando con entusiasmo una carreta que permanecía embarrancada a la orilla del camino, ornamentándola con fragantes ilusiones.
Se respiraba en el encuentro un cierto aroma de nostalgia, presente en muchas aves. ¿Dónde está el Granjero?, era la pregunta. El maestro no estaba allí, el padrino, el oficiante responsable desde un principio de que la historia de un pueblo como Jaraíz posea este extraordinario capítulo en sus anales: El Señor Don José Antonio Herrero, el sabio, admirado y padre espiritual del grupo estaba ausente… De su admirable cultura cinematográfica y de su envidiable memoria he aprendido todo lo que sé de cine. Él ha sido el acicate de mi curiosidad y mis ganas de aprender en este campo del saber.
                                                                     Avefría


1 comentario:

  1. El Pollito31/3/17 8:32


    Suscribo íntegramente las opiniones de la Señora Avefría y aprovecho este comentario para manifestar mi convicción de que un Buen Padre, por muy díscolas que le hayan salido, jamás abandona a sus criaturas dejándolas a la intemperie.

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