A finales de los años 90, Sasha, de ocho años, y su familia de inmigrantes húngaros se mudan a una nueva casa en la isla de Vancouver. Su nuevo comienzo se ve interrumpido por el comportamiento cada vez más peligroso de Jeremy, el hijo mayor de la familia.
¿Quién es quién?
Sophy Romvari (nacida en 1990) es una directora de cine, escritora y actriz canadiense. Después de atraer considerable atención por sus cortometrajes, particularmente el premiado Still Processing (2020), Romvari obtuvo una amplia aclamación de la crítica y numerosos galardones por su debut en largometrajes Blue Heron (2025) .
Uno de sus primeros cortometrajes, Remembrance of József Romvári (2020), incluye grabaciones caseras de ella de niña con su abuelo, el diseñador de producción húngaro József Romvári. Este cortometraje se incluyó como contenido adicional en el DVD de la edición de Kino Lorber de tres películas del director húngaro István Szabó (quien trabajó con su abuelo).
Blue Heron tuvo su estreno mundial en el 78.º Festival de Cine de Locarno el 8 de agosto de 2025, como parte de la competición Concorso Cineasti del Presente. En Locarno, Romvari ganó el premio Swatch First Feature Award.
Ádám Tompa, Sopron, Győr-Moson-Sopron County (Hungría-1983). Nos visita por segunda vez tras su aparición en On falling (Laura Carreira).
Haruka Ayase, Rimu Kuwaki, Daigo, Kotaro Daigo, Rito Kuwaki, Daigo Yamamoto, Min Tanaka ...
GÉNERO
Ciencia ficción. Drama | Inteligencia artificial. Robots. Paternidad. Maternidad
DURACIÓN
126 Min.
PAÍS
Japón
SINOPSIS
En un futuro cercano, una pareja marcada por la pérdida de su hijo acepta acoger en casa a un niño humanoide creado a su imagen con inteligencia artificial. Lo que empieza como un intento desesperado de aliviar el dolor se convierte en una nueva vida familiar, tan luminosa como inquietante. ¿Puede la tecnología devolvernos a quienes amamos?
¿Quién es quién?
Hirokazu Koreeda (是枝裕和 1962, Tokio) es un director de cine japonés. Sus películas exploran temas tales como la memoria, la muerte y asumir la pérdida de un ser querido.
El tema familiar, con todas las variaciones imaginables, está de forma permanente en todas sus historias. Podríamos decir, sin riesgo a equivocarnos, que Koreeda es un especialista, un rastreador de grupos sociales que establecen lazos de convivencia en situaciones a veces extremas, en ocasiones inéditas, originales, incorrectas políticamente... Nuevos clanes que buscan sobrevivir o, al menos, intentan escapar de la glacial incomunicación que ataca a sociedades tan avanzadas como la suya.
Hirokazu, es otra de nuestras debilidades. No en vano, de las 17 proyecciones niponas que hemos albergado, él ha firmado diez. Es más, de sus treinta y cinco obras cinematográficas, la de hoy, es la décima que pasa por nuestro Cineclub. Desde aquella memorable Nadie sabe (Pel. 84 de nuestra 3ª temporada) han pasado 20 años y las siguientes entregas, por orden de estreno: Hana, Still Walking, Kiseki, De tal Padre tal Hijo, Un Asunto de Familia, La Verdad, Broker y Monstruo.
Como sabéis, la aparición por nuestras páginas, cumplida la participación en al menos diez ocasiones, da derecho a etiqueta propia; honor que acaba de ganarse nuestro homenajeado de esta semana.
El androide que tenía El Principito como libro de cabecera
No es el mejor Koreeda. No alcanza el nivel de Nadie sabe (2004), Still walking (2008), Un asunto de familia (2018) y alguna otra de su extensa y consistente obra cinematográfica. En su descargo apuntar que tiene el listón lo suficientemente alto como para que nos pongamos exigentes, desde el cariño; sobre todo cuando se nos antoja que no ha conseguido los elevados objetivos que se presumen en un artista de su capacidad y talento. El intento, entre distópico y esperanzador, abarca demasiadas cuestiones como para concretar y destripar de veras alguna de ellas.
El tema es actual e interesante. La relación técnico-afectiva a desarrollar con las máquinas inteligentes que se nos venderán (ya lo están haciendo) como sucedáneos de los fracasos y pérdidas a los que estamos abocados como seres humanos, nos planteará un choque emocional para el que, tal vez, no estemos preparados. ¿Qué buscamos?, ¿amar o ser amados? ¿Qué echamos de menos?, ¿a los que ya no están o el cariño del que éramos depositario?
El "replicante" Kakeru, parece decirnos el bueno de Hirokazu, se está empapando de una humanidad que está en peligro de extinción. Mientras, los seres que presumen de tener alma (aunque solo pese 21 gramos) están comprando hábitos robóticos, ¡ como si estos abrieran paso a un futuro mejor !
El director japonés se pregunta en voz alta y nosotros quisiéramos tener las respuestas, y conocer las salidas del laberinto moral en el que estamos cayendo de manera precipitada. La inteligencia artificial ya está aquí, ha llegado para quedarse, y bueno sería que las mejores mentes pensantes fueran las encargadas de su tutela; pero es un arma tan poderosa que los amos del mundo ya la tienen secuestrada. Está bajo sus garras y a la orden de sus métodos abusivos. A nosotros solo nos queda imaginar y confiar, introduciendo la poesía en la ecuación, que los humanoides, algún día, corregirán nuestras tendencias de frías máquinas diseñadas para conseguir que el individualismo y la pragmática nos lleven a las más altas cotas de la infelicidad; y se rebelarán para bien del planeta.
Cuando Lionel acepta viajar con su distante padre para visitar a su hermana en Francia, lo que comienza como un simple viaje por carretera se convierte en un estruendoso ajuste de cuentas. Entre caminos desconocidos y recuerdos no hablados, Lionel se ve obligado a poner distancia dentro de su propia familia y a buscar una posibilidad de que algunos lazos aún puedan reconstruirse.
¿Quién es quién?
Carlos Saiz es un director murciano afincado entre Madrid y Barcelona. Su interés por lo periférico, la tensión y sus opuestos, le llevan a explorar realidades cercanas a través de la familia y el territorio. Su cortometraje La hoguera (2020) se presentó en festivales como San Sebastián, Clermont-Ferrand y Ficunam. Muerte Murciélago (2021) fue seleccionado en ZINEBI, Slamdance y Málaga, siendo candidato a los Premios Goya. Lionel es su primer largometraje.
"Hace años, una familia cogía el coche desde Murcia para dirigirse a Francia. Se trataba de los Corral Bernal, integrada por un padre (Lionel Guy Emile) y dos hijos (Lionel J. y Alicia), y el viaje tenía como motivo llevar a la primogénita a estudiar el Máster de profesorado. Durante el trayecto, el hijo le contaba las anécdotas por teléfono a un amigo que se encontraba estudiando cine en Madrid. Él me llamaba cuando estaba agobiado, me mandaba fotos y todo era muy increíble, muy cinematográfico"
"Ha sido mucho tiempo de escritura, montaje y búsqueda de financiación. Para mí, lo mejor de esta experiencia ha sido trabajar con la familia", recuerda Saiz sobre los cinco años que tardó el largometraje en ver la luz.
"Voy descubriendo con el tiempo por qué me he acercado a esta película y a este proyecto. Tiene que ver conmigo por la incapacidad de comunicación que puede tener una familia, aunque la mía no se parezca a la de Lionel, hay algo en la incapacidad de comunicación que nos conecta", concluye rotundo.
Y me parece a mi
El padre que nunca quisiste tener, pero...
Esa necesidad imperiosa de recuperar señas de identidad nos lleva en ocasiones a embolados que se tornan irresolubles. Es justo lo que le pasa a Lionel (júnior), que buscando entre sus cenizas emotivas se da de bruces con Lionel (sénior), irresponsable padre e individuo de armas tomar.
La aventura de un viaje a Francia para encontrarse con la otra pata del clan familiar fraccionado, Alicia Corral Bernal, hermana e hija de tan singular linaje, se convertirá en una cascada de reproches, peleas y encaramientos feroces que, por momentos auguran un final de escalofrío.
Lo más original de esta supuesta ficción es que los personajes y actores comparten la misma filiación. Los tres existen y cuentan en vivo sus encuentros y desencuentros. La simulación da paso a la realidad convirtiendo en directo lo que se está grabando y, aprovechando la presencia de las cámaras, decirse las cosas que nunca se atrevieron a confrontar.
Por supuesto no existen intérpretes profesionales por lo que esta amplia "road movie", física y anímica, por momentos se transforma en un documental que te niega la posibilidad de huir en los momentos incómodos; involucrándote muy a tu pesar.
Muy meritorio ejercicio cinematográfico el de Carlos Saiz introduciéndonos sin restricciones en la vida de los otros.