La Boda del Monzón
(Monsoon Wedding)
Jueves 20/Viernes 21 de Febrero 2003
Sala Avenida/Jaraíz
21:00 Horas
DIRECTORA
Mira Nair
GUIÓN: Sabrina Dhawan
MÚSICA: Mychael Danna, Sukhwinder Singh
FOTOGRAFÍA: Declan Quinn
REPARTO: Naseeruddin Shah, Lillete Dubey, Shefali Shetty, Vijay Raaz, Tilotama Shome, Vasundhara Das, Parvin Dabas, Kulbhushan Kharbanda, Kamini Khanna, Rajat Kapoor, Neha Dubey, Kemaya Kidwai
GÉNERO: Romance. Comedia | Comedia romántica. Bodas
DURACIÓN: 114 Min. PAÍS: India
SINOPSIS
Los preparativos de una elegante boda en Nueva Delhi, que durará cuatro días, reflejan los conflictos entre generaciones partidarias de seguir las tradiciones y otras defensoras de la modernidad. A Lalit Verma y a su mujer Pimmi la boda concertada de su hija les lleva casi al borde de un ataque de nervios y de la quiebra. Otras historias paralelas se desarrollan a medida que van llegando a la ciudad parientes procedentes de todo el mundo. El novio llega de Houston (Texas), donde trabaja como ingeniero, para conocer a la novia. La novia, por su parte, acepta el compromiso a regañadientes, pues está enamorada de un presentador de televisión. Los preparativos de la boda exigen contratar a un organizador profesional y el elegido será P.K. Dubey, que es un inteligente joven de clase media.
¿Quién es quién?
Mira Nair (Rourkela-1957) es una directora de cine nacida en la India.
Fue a la Universidad de Delhi para estudiar Sociología e Interpretación. A los 19 años obtuvo una beca en la Universidad de Harvard para estudiar Imagen y sonido.
En 1979 realiza su primera película, titulada Jama Masjid Street Journal. A partir de ahí llegarían una serie de obras basadas en su India natal, mezclando las costumbres occidentales con la cultura india.
Reside actualmente en Sudáfrica.
Otras obras: So Far from India – (1982), Children of a Desired Sex – (1987), Salaam Bombay! (1988), Mississippi Masala (1991), Cuando salí de Cuba (1995), Kamasutra, una historia de amor (1996).
Y me parece a mi
Con lo que cuesta, deberían tener prohibido el divorcio
Está claro que eso de casarse, como
convencionalismo social de primera magnitud, trae aparejados montones de
inconvenientes, incomodidades y preparativos, a veces farragosos, que
pueden convertir cualquier boda en una auténtica aventura, de final
insospechado. Sobre todo si el novio vive en Houston y la novia en Nueva
Delhi, con el pequeño detalle de que no se conocen; y a sabiendas de
que por esas tierras monzónicas, estas reuniones familiares duran cuatro
días.
La excusa que busca Mira Nair para enfrentar generaciones, usos y costumbres, en la India que pisa el siglo XXI, es más que convincente y permite un recorrido casi turístico, con incrustaciones antropológicas, por una cultura exótica que, aunque cuenta con un buen número de ciudadanos repartidos por todo el mundo, mantiene unas señas de identidad que resisten el embate globalizador.
Es posible que el exceso musical, aunque no se espera menos de un casamiento, lastre un poco otras situaciones que tal vez hubieran necesitado de algo más de atención. Siendo cierto, que al no poder el espectador meter mano en bandeja o redoma, está en desventaja con los asistentes al acto, que comen y beben para aguantar las horas de baile que sean necesarias.
El maestro de ceremonias (P.K. Dubey) imprime un ritmo in crescendo, hasta alcanzar niveles de danza purificadora, suponemos que para rebajar los efectos adormecedores del banquete y también para que el público de las salas abandone el recinto, contoneando las carnes, o masa muscular,
Esta comedia romántica, impregnada de algunas características del Bollywood clásico, proporcionó a la directora, afincada en New York, el León de Oro de la Mostra de Venecia 2001.
La excusa que busca Mira Nair para enfrentar generaciones, usos y costumbres, en la India que pisa el siglo XXI, es más que convincente y permite un recorrido casi turístico, con incrustaciones antropológicas, por una cultura exótica que, aunque cuenta con un buen número de ciudadanos repartidos por todo el mundo, mantiene unas señas de identidad que resisten el embate globalizador.
Es posible que el exceso musical, aunque no se espera menos de un casamiento, lastre un poco otras situaciones que tal vez hubieran necesitado de algo más de atención. Siendo cierto, que al no poder el espectador meter mano en bandeja o redoma, está en desventaja con los asistentes al acto, que comen y beben para aguantar las horas de baile que sean necesarias.
El maestro de ceremonias (P.K. Dubey) imprime un ritmo in crescendo, hasta alcanzar niveles de danza purificadora, suponemos que para rebajar los efectos adormecedores del banquete y también para que el público de las salas abandone el recinto, contoneando las carnes, o masa muscular,
Esta comedia romántica, impregnada de algunas características del Bollywood clásico, proporcionó a la directora, afincada en New York, el León de Oro de la Mostra de Venecia 2001.
Jaht
Tal como éramos

Cacareos

La boda del Monzón
La boda del Monzón Tráiler
Estaba pasando

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