En Construcción
Jueves 18/Viernes 19 - Abril 2002
Sala Avenida-Jaraíz
21:00 Horas
DIRECTOR
José Luis Guerín
GUIÓN: José Luis Guerín
FOTOGRAFÍA: Álex Gaultier
REPARTO: Documental
GÉNERO: Documental. Drama | Arquitectura
DURACIÓN: 120 Min.
PAÍS: España
SINOPSIS
En un emblemático barrio popular de Barcelona, amenazado por un plan de
reforma, se emprende la construcción de un bloque de viviendas.
"Queríamos conocer la intimidad de una construcción, así que nos metimos
ahí, cuando ese espacio era todavía un solar donde los chavales jugaban
a fútbol. Sobre este terreno buscamos la forma de convivir, conocer y
rodar -así, por este orden- que nos permitiera abordar tanto el
anecdotario de la propia obra como el que ésta generaba a su alrededor;
en esa cotidianidad quebrada por el estruendo de los derribos, entre sus
vecinos, en el barrio (de hecho la imagen del barrio se concretó en la
del puñado de rostros que a nuestros ojos lo representaban). En este
proceso, pronto advertimos que la mutación del paisaje urbano implicaba
también una mutación en el paisaje humano, y que en este movimiento se
podrían reconocer ciertos ecos del mundo. Sobre estos cimientos
construimos una película".
¿Quién es quién?
José Luis Carrogio Guerín (Barcelona, 1960). Director de cine y guionista español.
Comienza a rodar cortometrajes con quince años, entre sus trabajos destaca Memorias de un paisaje (1975), Naturaleza muerta (1981), Elogio de las musas (1977) y La dramática pubertad de Alicia (1978).
En 1985 rueda su primer largometraje llamado Los motivos de Berta, presentada en el Fórum de Cine Joven del Festival de Berlín. Esta película obtiene el Premio de Calidad concedido por el Ministerio de Cultura, entre otros premios.
En 1990 rueda Innisfree, documental premiado con el Premi Ciutat de Barcelona 1991, entre otros galardones.
El Instituto de Cinematografía y de las Artes Audiovisuales le subvenciona su tercer largometraje Tren de sombras (1997), en el que recuerda el mundo de las viejas películas familiares; con este largometraje obtiene varios premios como los Méliès de Oro y de Plata otorgados por la Federación Europea de Festivales de Cine Fantástico.
Rueda en 2001 En construcción, documental con el que obtiene varios premios como el Premio Nacional de Cine, concedido por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, y Goya a la Mejor Película documental. Durante esta época colabora con la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona.
Comienza a rodar cortometrajes con quince años, entre sus trabajos destaca Memorias de un paisaje (1975), Naturaleza muerta (1981), Elogio de las musas (1977) y La dramática pubertad de Alicia (1978).
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Guerín, con gorra, en el rodaje |
En 1985 rueda su primer largometraje llamado Los motivos de Berta, presentada en el Fórum de Cine Joven del Festival de Berlín. Esta película obtiene el Premio de Calidad concedido por el Ministerio de Cultura, entre otros premios.
En 1990 rueda Innisfree, documental premiado con el Premi Ciutat de Barcelona 1991, entre otros galardones.
El Instituto de Cinematografía y de las Artes Audiovisuales le subvenciona su tercer largometraje Tren de sombras (1997), en el que recuerda el mundo de las viejas películas familiares; con este largometraje obtiene varios premios como los Méliès de Oro y de Plata otorgados por la Federación Europea de Festivales de Cine Fantástico.
Rueda en 2001 En construcción, documental con el que obtiene varios premios como el Premio Nacional de Cine, concedido por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, y Goya a la Mejor Película documental. Durante esta época colabora con la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona.
Y me parece a mi
Reencarnarse en algo peor
Pues sí, señores, por más que a algunos
ávidos posibilistas, buscadores de objetivos inmediatos, les moleste, la
vida es también eso que sucede mientras nosotros nos miramos el
ombligo, aunque lo hagamos a la carrera: mientras compramos o vendemos
acciones, viajamos en aviones, visitamos notarías, cambiamos de vehículo
o afeamos la conducta a los que no se han apuntado al carro del consumo
y la producción.
Cada vez entra menos en nuestros planes la más que interesante decisión de "perder el tiempo"; eso que hacen algunos de los resistentes de este documento antropológico de este perceptivo, poeta de lo mínimo, que se llama José Luis Guerín.
Los hay que se aburren asistiendo a una proyección como "En construcción". Son los mismos que no soportan una puesta de sol, más allá de quince segundos, lo que tardan en capturarla para sus redes sociales (no para ellos); los que han "evolucionado" sustituyendo la charla presencial con la más aséptica comunicación digital; quienes consideran que la existencia de seres diferentes (los fuera del sistema) no tiene el más mínimo interés, son más bien un engorro para el avance de políticas pragmáticas...
Pero como no quiero caer en el maximalismo puedo entender que alguien no acostumbrado a cierto tipo de cine pueda sufrir con la "lentitud" de planos y escenas, no es mi caso: cuando miro una flor no me importa que no cambie de forma y color durante la observación; cuando me pierdo dentro de una mirada estoy viendo mucho más que la córnea y el iris...
Un mirón tiene algo que dignifica el acecho, se llama imaginación. Algo de lo que carecen, nunca sabrán lo que se pierden, quienes por razones varias tienen ese apéndice inservible.
Esta mala baba vertida en el párrafo anterior, viene a colación de algunos ineducados y escatológicos comentarios que he leído aquí (filmaffinity) y escuché en la sala la noche que vi la película.
Cuando un barrio desaparece no solo se van las pintadas, los pájaros que venían a las huertas, los trastos que dormían el sueño eterno en los húmedos sótanos...; cuando un barrio muere se quedan sin refugio los recuerdos, que vagarán sin descanso por las nuevas jaulas de pladur, por los aparcamientos de pago donde antes se fumaba alrededor de una hoguera, por los redondos sombreros del aligustre que fue higuera que acogía bajo su sombra a los callejeros, por las inaccesibles rotondas que ayer fueron fuentes y hoy yacen enterradas en tubos de PVC...
Cada vez entra menos en nuestros planes la más que interesante decisión de "perder el tiempo"; eso que hacen algunos de los resistentes de este documento antropológico de este perceptivo, poeta de lo mínimo, que se llama José Luis Guerín.
Los hay que se aburren asistiendo a una proyección como "En construcción". Son los mismos que no soportan una puesta de sol, más allá de quince segundos, lo que tardan en capturarla para sus redes sociales (no para ellos); los que han "evolucionado" sustituyendo la charla presencial con la más aséptica comunicación digital; quienes consideran que la existencia de seres diferentes (los fuera del sistema) no tiene el más mínimo interés, son más bien un engorro para el avance de políticas pragmáticas...
Pero como no quiero caer en el maximalismo puedo entender que alguien no acostumbrado a cierto tipo de cine pueda sufrir con la "lentitud" de planos y escenas, no es mi caso: cuando miro una flor no me importa que no cambie de forma y color durante la observación; cuando me pierdo dentro de una mirada estoy viendo mucho más que la córnea y el iris...
Un mirón tiene algo que dignifica el acecho, se llama imaginación. Algo de lo que carecen, nunca sabrán lo que se pierden, quienes por razones varias tienen ese apéndice inservible.
Esta mala baba vertida en el párrafo anterior, viene a colación de algunos ineducados y escatológicos comentarios que he leído aquí (filmaffinity) y escuché en la sala la noche que vi la película.
Cuando un barrio desaparece no solo se van las pintadas, los pájaros que venían a las huertas, los trastos que dormían el sueño eterno en los húmedos sótanos...; cuando un barrio muere se quedan sin refugio los recuerdos, que vagarán sin descanso por las nuevas jaulas de pladur, por los aparcamientos de pago donde antes se fumaba alrededor de una hoguera, por los redondos sombreros del aligustre que fue higuera que acogía bajo su sombra a los callejeros, por las inaccesibles rotondas que ayer fueron fuentes y hoy yacen enterradas en tubos de PVC...
Emociona asistir a lo irremediable, al acabose de un mundo auténtico que tú sospechas que no va a ir a mejor.
Jaht
Tal como éramos
90 espectadores
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