sábado, 25 de abril de 2009

Película #177



Escondidos en Brujas
30 de Abril y 1 de Mayo
Sala Avenida - Jaraíz
21:30 hrs


Director: Martin McDonagh
Intérpretes: Colin Farrell, Brendan Gleeson, Ralph Fiennes, Clémence Poésy, Jérémie Rénier, Thekla Reuten
Título en VO: In Bruges
País: Gran Bretaña
Año: 2008
Fecha de estreno: 18-07-2008
Duración: 107 min.
Clasificación: Sin definir
Género: Thriller
Color o en B/N: Color
Guión: Martin McDonagh
Montaje: Jon GregoryFotografía: Eigil Bryld Música: Carter Burwell



Sinopsis argumental
Dos asesinos que han fallado en su último trabajo londinense, Ray (Colin Farrell) y Ken (Brendan Gleeson), son enviados por su colérico jefe Harry (Ralph Fiennes) a la tranquila Brujas, donde pretenden pasar inadvertidos dos largas semanas. Durante su obligado retiro en la ciudad flamenca conocen a un actor enano (Jordan Prentice) y a Chloë (Clémence Poésy), una chica por la que Ray siente atracción. Pero no todo es lo que parece en esta urbe con canales... En medio de sus canales, casitas y turistas, algo cambia en su interior, y su estancia cada vez resulta más surrealista.




Alpiste

Escondidos en Brujas empezó a tomar forma cuando el guionista y director Martin McDonagh pasó un fin de semana en la ciudad medieval mejor conservada de Bélgica, que se convierte por derecho propio en un personaje más.
Bélgica es un país del que es habitual hacer chistes. Se suele decir que nadie del mundo recuerda que existe, salvo los franceses; y los franceses la recuerdan para bromear sobre ella: es como el Lepe de allí. Por eso mismo, los sarcasmos sobre el lugar se suceden; aun así, el autor da una de cal y otra de arena, mostrando el catetismo del personaje de Farrell, incapaz de apreciar la belleza de la ciudad. Contando con la total cooperación de Brujas, gracias al apoyo del burgomaestre Patrick Moenaert, y con cientos de extras contratados en la ciudad, el rodaje empezó a principios de 2007 y duró dos meses. Ya se habían filmado un par de películas en la ciudad, como Historia de una monja (1959), de Fred Zinnemann, con Audrey Hepburn, aunque este ha sido el rodaje de mayor envergadura hasta la fecha.
Los productores obtuvieron permiso para rodar dentro del museo Groeninge, donde Ray y Ken tienen una conversación acerca del purgatorio. En este museo pueden verse obras del Bosco, René Magritte, Jan van Eyck, entre otros. Graham Broadbent recalca: “En muy pocas ocasiones se consigue filmar en auténticas salas de museo. Fue necesario contratar pólizas de seguros draconianas para cubrir cualquier posible daño a la asombrosa colección del Groeninge”.
"Brujas es de otro mundo;
incluso me pareció una ciudad bastante opresiva."
Collin Farrell


El gallo píaEscondidos en Brujas es el primer largometraje del dramaturgo inglés, de padres irlandeses, Martin McDonagh, que ha sido nominado a dos premios Olivier por El teniente de Inishmore y El hombre almohada. En 2006 consiguió el Oscar al Mejor Corto por "Six Shooter", protagonizado por Brendan Gleeson.
Martin McDonagh cuenta por qué se fijó en esta ciudad para ambientar su debut como realizador: Fui a Brujas por primera vez hace cuatro años, y tuve sentimientos muy encontrados acerca de la ciudad. En cuanto di mi cuarta vuelta por sus calles, empecé a aburrirme y fue cuando pensé en dos personajes que vieran Brujas de dos modos muy diferentes: uno, Ken, ama la cultura, el otro, Ray, solo quiere tomarse una cerveza.


Martin McDonagh justifica la elección de Ralph Fiennes para el papel del colérico jefe de los dos matones: Quería a un actor que no hubiese encarnado cien veces el arquetipo del gánster londinense de clase trabajadora. Pero hasta verle en el plató no descubrí lo aterrador que puede llegar a ser Ralph Fiennes. Fiennes tuvo a un profesor que le ayudó a conseguir la forma de hablar de su personaje, vio tantas películas de gánsters británicos como pudo y leyó la autobiografía de un tiburón de los bajos fondos.

Y me parece a mi

Lástima, se te adelantó Tarantino

Escondidos en Brujas tiene demasiadas cosas a su favor como para considerarla una película floja. Está rodada en una ciudad preciosa de la que, claramente, el fotógrafo se ha enamorado. El ritmo es acompasado, lo que te facilita la travesía. Los actores cumplen dignamente con su trabajo. El director y guionista nos conduce de forma entretenida a un desenlace adecuado.

Si yo no hubiera visto ninguna película de Tarantino consideraría a ésta (Escondidos en Brujas) como todo un hallazgo. Pero da la casualidad que las he visto todas y hay demasiados parecidos como para considerarla genial u original. Efectivamente, los dos protagonistas bien podrían ser los Travolta y Samuel L. Jackson de Pulp Fiction; los diálogos chispeantes, simples y rayando el absurdo (en el buen sentido) son de la factoría Quentin; la violencia barnizada de humor negro y los exagerados ríos de sangre ya tienen patente.
Lo que diferencia a estos asesinos a sueldo de aquellos de Reservoir Dogs, Pulp Ficcion o Jackie Brown es que en el equipaje de los de Brujas hay sentimientos de culpa e incluso principios, lo que les convierte en seres más vulnerables. Aunque el final vuelva a ser coincidente con algunos de Quentin Tarantino en que no queda vivo ni el apuntador.
Así pues, sabia elección la de Martin McDonagh inspirándose en uno de los mejores.
Jaht


Gallináceas


Una temporada en el infierno
Debut cinematográfico del dramaturgo Martin McDonagh -cuya brutal El hombre almohada sigue girando por escenarios españoles en montaje del extremeño Teatro Noctámbulo-, Escondidos en Brujas corre tanto peligro de ser mal interpretada por una pura cuestión de mala (o equívoca) ubicación como su propia pareja protagonista: dos gánsteres irlandeses (Brendan Gleeson y Colin Firth), anclados en el centro de un limbo atemporal, la ciudad de Brujas, con el único deber de esperar y perder el tiempo, de ejercer de turistas a la fuerza mientras llegue la llamada que introducirá (o completará) la narrativa en esta situación entre paréntesis.


La película de McDonagh se expone al riesgo de ser leída como un excéntrico ejercicio de tarantinismo, dejando fuera de cuadro su condición de premeditada, sutil y consecuente prolongación de un discurso creativo.

McDonagh es uno de esos creadores capaces de coger en sus manos algunos arquetipos gastados por el uso y extraer de ellos una inesperada poesía. Escondidos en Brujas funciona, a la vez, como thriller heterodoxo, metáfora existencial y comedia onírica: el director juega con algunos de los temas recurrentes de su trabajo teatral (la culpa, la inocencia brutalizada, la existencia de luz en la tiniebla) para acabar articulando una historia fascinante de redenciones y cuentas (morales) cuadradas. McDonagh maneja humor, amenaza y patetismo con la misma delicadeza, mientras se suceden en la pantalla actores enanos, guiños a El Bosco, diálogos de oro, coreografías letales y juegos del azar. Todo ello sobre el telón de fondo de una ciudad de Brujas que pasa de chiste recurrente a antesala del infierno. Todo un logro.



La Off-Off-Crítica
Si usted no conoce Brujas, "Escondidos en Brujas" le brinda la oportunidad de, por le precio de una entrada, contemplar casi dos horas de sus bellos paisajes urbanos, pues poco hace la película por intentar que el espectador decida interesarse por los personajes o la historia en lugar de fijarse en los paisajes.
Todas las críticas que uno puede ver por ahí nos recuerdan lo mucho que Martin McDonagh le debe a Harold Pinter, y lo pinteriana que resulta su "Escondidos en Brujas". Tal vez, o tal vez sea una manera de encontrarle sentido a los diálogos vacíos y casi aleatorios, a las infinitas pausas dramáticas y a la general ausencia de contenido y mensaje que tiene la película. El que aquí les escribe se va a ahorrar toda referencia a dramaturgos y cultura gafapasta y con los pies en la tierra les dice que "Escondidos en Brujas" es una tontería.


Una especie de "Quentin Tarantino esperando a Godot", la cinta coloca a sus protagonistas en una situación de aislamiento, incluso con sus puntos de surrealismo, en la que uno se afana en encontrar algún sentido oculto a las banalidades sobre las que Ray y Ken hablan, o a las dinámicas que se establecen entre ellos, sin éxito. Tampoco se tiene mayor fortuna intentando darle un sentido a la historia, que avanza gracias a las intervenciones de Harry, el malévolo jefe, y que desemboca en un festín de sangre y espachurramientos un poco fuera de lugar.

Tampoco termina uno de hacerse con los personajes, particularmente con el de Colin Farrell, que es un poco como el gitano de Pitt en "Snatch" pero con un par de años más de E.G.B. Es el gracioso de la película, y casi todas de sus intervenciones -y créanme que el chaval pasa por muchos dramas humanos de personas con sentimientos- se saldan con un chiste, cosa que termina por cansar. En general la comedia no termina de calzar en el conjunto, particularmente la infinidad de chistes geográficos (que si menganito es americano, que si el otro es canadiense) de dudosa gracia.

El personaje de Colin Farrell es un poco como el gitano de Pitt en "Snatch" pero con un par de años más de E.G.B.


Dejando de lado su guión, a McDonagh le va un poco mejor como director. Aunque tiene una cierta tendencia al melodrama (no faltan esos planos cenitales del asesino arrepentido y arrodillado, con su reciente víctima en los brazos, llorando y gritando al cielo), lo cierto es que los pocos momentos en los que "Escondidos en Brujas" resulta atractiva son aquellos en los que el personal se calla y se dedican unos a dispararle a otros, y viceversa.

El reparto funciona relativamente bien. Colin Farrell cumple, excepto en aquellos momentos en los que parece quedarse sin ideas y recurre a toda una baraja de ticks nerviosos, gestos repetidos y mucho comerse las uñas más propia de Gary Oldman, o cuando le da por poner las cejas así como el tejado de un bungalow, la marca de la casa. Brendan Gleeson mucho mejor en todos los aspectos, y Fiennes se limita, esencialmente, a hacer de Lord Voldemort pero cambiando la varita por un pistolón.

En fin, una película con bastantes pretensiones que sin embargo se queda en nada. Recomendada para seguidores del "Lonely Planet".

Estilos de canto

"Una sorpresa de principio a fin, una comedia muy humana y oscura, con un argumento que no podrás predecir, sólo disfrutar."
Roger Ebert - Chicago Sun-Times

"Una memorable e hipnótica película."
Peter Travers - Rolling Stone

"Funciona, a la vez, como thriller heterodoxo, metáfora existencial y comedia onírica. (...) McDonagh maneja humor, amenaza y patetismo con la misma delicadeza (...) Todo un logro."
Jordi Costa - Diario El País

"Pretenciosidad y convencionalismo. (...) Personajes idealizados en una mala imitación de serie negra (...) thriller inconsistente en todos los aspectos"
Francisco Marinero - Diario El Mundo

"Farrell, Gleeson y el citado Fiennes apuntalan los infinitos matices del retorcido paisaje humano de la cinta, situando la cinta, por encima de sus posibles debilidades, entre la crema de la cosecha veraniega gracias a su desconcertante y proverbial apuesta por lo insólito y, entre los paradisíacos rincones de piedra de la joya flamenca, por la narrativa caleidoscópica."
20 minutos


Cacareos

¡Capitán, mi capitán!

Era un ser inflexible, su vida había sido dura y estaba convencido que sólo la disciplina, la negación y el sacrificio le habían llevado a la cómoda y boyante situación en la que se encontraba. Pero no había que bajar la guardia, nada de relajarse, lo conseguido en treinta y cinco años podía desaparecer en un momento.
Sus orígenes: hijo de campesinos analfabetos, le aterraban, y una de sus pesadillas recurrentes era verse convertido en su propio abuelo: borrachín, desdentado y bufón de caciques; o en su propio padre: impersonal manoseador de boinas frente al amo. Él, había escapado a los quince años de todo aquello y se avergonzaba de no haber sido capaz de hacerlo antes. Unos años de indignidad manchan de forma indeleble una vida. Por eso la relación con sus tres hijos e incluso con su mujer, que no dejaba de ser una chica de capital, chirriaba cuando se planteaban maneras de vivir, pérdidas de tiempo y caprichos. Sus historias eran para los suyos “batallitas” y no entendía que no merecieran un poco más de respeto. Estaba claro que sus cuentos ni servían de ejemplo, ni despertaban admiración. Todavía lloraba cuando se veía, niño de siete años, disputando con los perros de ganado los chuscos de pan que les tiraba el dueño de las cabras con el que estaba de gañán. Y esto hacía gracia a su hija Ester de veinte años y a Eduardo de veinticinco; aunque ya no tanto a Gerardo, que a los veintiocho les había dado un nieto precioso. El estaba también convencido de que: “quien desconoce su historia, está condenado a repetirla.”
Tenía miedo por los suyos y quería advertirles para que se mantuvieran alerta, porque la vida da muchas vueltas y aunque ahora seamos unos privilegiados, mañana podemos estar empezando de cero. Y lo peor no es que tú empieces de cero, sino que el que está al lado vaya por diez mil.
- Pero ellos nunca perdieron tres minutos en escucharme. Es triste, sargento Ramírez, tenga usted hijos para esto; pero en fin, cuando usted quiera, me han sentado bien estos bochinches de aguardiente.

(Huelva-15 de Abril de 1.999 – 19 horas- Momento de la detención del capitán Vadillo en la cantina del cuartel Granada 34, horas después de haber dado muerte a tiros a su mujer y sus dos hijos menores.)
Jaht





Picoteando en corral ajeno
Ficha iMDb
Web Oficial
Crítica en Fotogramas por Sergi Sánchez
Crítica en blogdecine por Alberto Abuín
Crítica en blogdecine por Luisfer Romero (con spoiler)
Crítica en blogdecine por Beatriz Maldivia (con spoilers)
Crítica en 20minutos

3 comentarios:

  1. No he visto la película en cuestión. Dejadme que por tanto alabe vuestra propuesta bloguera.
    Un saludo.

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  2. Escondidos en Brujas tiene demasiadas cosas a su favor como para considerarla una película floja. Está rodada en una ciudad preciosa de la que, claramente, el fotógrafo se ha enamorado. El ritmo es acompasado, lo que te facilita la travesía. Los actores cumplen dignamente con su trabajo. El director y guionista nos conduce de forma entretenida a un desenlace adecuado.

    Si yo no hubiera visto ninguna película de Tarantino consideraría a ésta (Escondidos en Brujas) como todo un hallazgo. Pero da la casualidad que las he visto todas y hay demasiados parecidos como para considerarla genial u original. Efectivamente, los dos protagonistas bien podrían ser los Travolta y Samuel L. Jackson de Pulp Fiction; los diálogos chispeantes, simples y rayando el absurdo (en el buen sentido) son de la factoría Quentin; la violencia barnizada de humor negro y los exagerados ríos de sangre ya tienen patente.

    Lo que diferencia a estos asesinos a sueldo de aquellos de Reservoir Dogs, Pulp Ficcion o Jackie Brown es que en el equipaje de los de Brujas hay sentimientos de culpa e incluso principios, lo que les convierte en seres más vulnerables. Aunque el final vuelva a ser coincidente con algunos de Quentin Tarantino en que no queda vivo ni el apuntador.
    Así pues, sabia elección la de Martin McDonagh inspirándose en uno de los mejores.

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  3. El Jarandillano3/5/09 5:05

    Pues a mí m'a llamado la atención cuando van a echar el kiki y aparece el tío con la pistola y les estropea la cuestión. Y "aluego" cuando al principio el más joven no se quería acostar con el gordo. M'agustao mucho. Pos sí esta también es mu bonita.

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