Joachin Trier
GUION
Joachim Trier, Eskil Vogt
MÚSICA
Hania Rani
FOTOGRAFÍA
Kasper Tuxen
REPARTO
Renate Reinsve, Stellan Skarsgård, Inga Ibsdotter Lilleaas,Elle Fanning, Anders Danielsen Lie ...
Tras la muerte de su madre, las hermanas Nora y Agnes se reencuentran con su distanciado padre, Gustav Borg, un veterano director de cine de renombre, que le ofrece a su hija Nora, actriz de teatro, un papel en su próxima película. Nora lo rechaza y pronto descubre que le ha dado ese papel a una joven y entusiasta estrella de Hollywood. De repente, las dos hermanas deben sortear su complicada relación con su padre y lidiar con una actriz estadounidense que se encuentra en medio de su compleja dinámica familiar.
Joachim Trier (Copenhague-1974).
Sus películas se centran principalmente en la memoria y la identidad, que considera temas esenciales del cine y ha expresado que sus futuros proyectos serían principalmente centrado en sus intereses personales.
Oslo, 31 de agosto en 2011 fue presentada en la sección Un Certain Regard del Festival Internacional de Cine de Cannes de 2011. La cinta es una adaptación de la obra de Louis Malle El fuego fatuo, pero cambiando su escenario de París a Oslo.
Su cuarto trabajo sería una película de terror sobrenatural llamada Thelma, que fue presentada en el Festival Internacional de Cine de Toronto y fue escogida por Noruega para representar a su país en el Óscar a la Mejor película de habla no inglesa de 2018.
En 2021 estrena La peor persona del mundo, que pasó por El Gallinero. Este largometraje supuso su consagración en el cine internacional: fue galardonado en el Festival de Cannes (Premio Mejor Actriz a la protagonista Renata Reinsve) y nominado a los Oscar a Mejor Guion Original y Mejor Película Internacional.
Un zafiro más en la cinematografía de Joachim Trier. Obra muy seria y convincente; con un guion que hace encajar magistralmente todas las piezas, a pesar de los momentos retrospectivos y la constante irrupción del cine dentro del cine. Y, aunque sigo manteniendo cierta distancia con el carácter frío y altivo de los personajes nórdicos, me ha resultado próxima y muy aprovechable en el difícil y apasionante debate sobre las relaciones familiares; tan diferentes para las gentes del Sur.
Te mantienen enganchado los inteligentes y profundos diálogos; las verdades vitriólicas que, eso sí, con mucha flema y educación, se vomitan en la cara entre amigos, amantes, padres, hijas o hermanas. También te cautivan las preguntas existencialistas, la gélida sombra de la soledad, los amargos reproches; las adherencias religiosas que incomodan a los más ateos, que acaban por envidiar a los creyentes...
Hasta en los instantes más dramáticos un extraño sentido del humor, que invita más a la mueca que a la sonrisa, recorre las estancias de una casa, con avasalladora personalidad, a lomos de un moscardón.
Como en otras ocasiones, te sigue extrañando cómo estos individuos, afortunados por su óptima condición económica, su alta preparación cultural e intelectual y encabezando todos las listas en cuanto a derechos conseguidos, tienen tan escasas ganas de vivir.
Recordando a Ingmar Bergman, que tanta influencia tiene en la ilustración artística interpretativa de todo el Norte europeo, y por lo tanto en la del director de "Valor sentimental", se me ocurre que arrastran la pesada mochila de tantas generaciones luteranas, cuya educación, como decía el maestro sueco: "... estuvo basada en conceptos como pecado, confesión, castigo, perdón y misericordia, factores concretos en las relaciones entre padres e hijos y con Dios". Y esto deja una mancha indeleble.
Terminas por sentir lástima de estos seres triunfantes y libres; tan ricos, tan realizados, tan guapos; y con exclusiva visión periférica de su ombligo. Tal vez ese sea el problema: el egoísmo, la insolidaridad, la desafección...
Los protagonistas se funden con sus personajes, hasta el punto de que resulta difícil separar la ficción de la realidad; el cine, como materia artística, de la insoportable vida de una típica familia noruega condenada a entenderse.






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