REPARTO: Viggo Mortensen, Léa Seydoux, Kristen Stewart, Scott Speedman, Welket Bungué, Don McKellar, Lihi Kornowski, Tanaya Beatty, Nadia Litz, Yorgos Karamihos, Yorgos Pirpassopoulos, Denise Capezza, Ephie Kantza, Jason Bitter
GÉNERO: Ciencia ficción. Fantástico. Terror
DURACIÓN: 107 Min.
PAÍS:Canadá
SINOPSIS
Cuando la especie humana se adapta a un entorno artificial, el cuerpo
humano es objeto de nuevas transformaciones y mutaciones. Con la ayuda
de su compañera Caprice (Léa Seydoux), Saul Tenser (Viggo Mortensen),
célebre artista performativo, escenifica la metamorfosis de sus órganos
en espectáculos de vanguardia. Timlin (Kristen Stewart), una
investigadora de la Oficina del Registro Nacional de Órganos, sigue de
cerca sus prácticas. Es entonces cuando un grupo misterioso aparece:
desean aprovechar la fama de Saul para revelar al mundo la próxima etapa
de la evolución humana…
¿Quién es quién?
Segundo aterrizaje del singular director canadiense en El Gallinero. David Paul Cronenberg (Toronto-1943), Junto a John Carpenter y Wes Craven se le ha llegado a considerar dentro de un grupo denominado de "las tres C" del cine de horror contemporáneo.
Es uno de los principales exponentes de lo que se ha denominado "horror corporal" el cual explora los miedos humanos ante la transformación física y la infección. Inaugura y abandera el concepto de la "nueva carne", eliminando las fronteras entre lo mecánico y lo orgánico. En sus películas usualmente se mezcla lo psicológico con lo físico y su obra se ha desarrollado desde los años 1960 hasta la actualidad. En la primera mitad de su carrera exploró estos temas en el género fantástico, principalmente a través del horror y de la ciencia ficción, aunque posteriormente se ha extendido más allá de estos géneros.
Algunas de sus obras más conocidas son: Shivers (1975), The Brood (1979), Scanners (1981), Videodrome (1983), The Fly (1986), Naked Lunch (1991), eXistenZ (1999), A History of Violence (2005), Eastern Promises (2007) o Cosmopolis (2012). Su debut en el Cineclub tuvo lugar, allá por el 2006, con Una historia de violencia
Viggo Peter Mortensen (Nueva York-1958) es un actor y director de cine estadounidense de ascendencia danesa. Por sus interpretaciones ha sido nominado en tres ocasiones a los Premios Óscar, en cuatro a los Premios Globo de Oro y una vez a los premios Goya. También ejerce como poeta, músico, fotógrafo y pintor.
Esta es su quinta aparición en nuestra granja de empollar ilusiones. Os refresco la memoria, por orden de aparición: la ya citada Una historia de violencia (Cronenberg), Alatriste (Díaz Yanes), Lejos de los hombres (David Oelhoffen) y Falling, bajo su propia dirección.
La aventura, la que se vive desde la butaca de un cine, consiste en desdoblarse, habitar mundos paralelos, volar muy lejos de uno mismo, interactuar, ir hacia adelante y huir de las posiciones defensivas. Hay sugerencias de apabullante complejidad, directores que hacen su película y, posiblemente, no piensen en la que tú querrías ver, y están en su derecho de expresarse libremente; como tú, por supuesto, gozas de la libertad de abandonar la sala (a ser posible sin formular comentarios en voz alta) y cascarle un rosco (tras media hora de metraje) a la obra de una señora, o señor, que lleva dos años con el proyecto. La gratuidad de este arrebato ya justifica el precio de la entrada.
Hemos de pensar, cuando vemos en pantalla algo que no nos gusta, no calibramos o provoca el anidamiento de un avispero en nuestras entendederas, que no siempre tiene la culpa el hacedor. Hemos de asumir nuestra responsabilidad, máxime si somos socios de un Cineclub con más de veinte años de existencia, al desconocer de antemano quién es el susodicho, sus actores, y cuales son sus intenciones; la disponibilidad que tenemos ese día para afrontar nuevas y duras experiencias; y nuestras posibles limitaciones en conocimientos históricos, científicos o de cualquier índole, que nos hacen ininteligibles las cuestiones que nos quieren trasladar.
En defensa propia, nuestra condición de amantes del cine y la curiosidad que suscitan los hechos desconocidos, han de empujarnos a trabajar un poquito; tanto temas y géneros cinematográficos, singularidades culturales de los países que abonan el proyecto, libros que sustentan muchos de los filmes y polimórficas personalidades de los distinto realizadores. Porque, queridos amigos, esto que algunos dieron en llamar el Séptimo Arte, es bastante más serio e importante que cualquier vehículo comercial y de consumo que solo nos conduzca al entretenimiento y la diversión.
La crítica es deseable y enriquecedora, pero solo la autocrítica nos hará mejorar.
Jaht
Y me parece a mi
Visto lo visto: ¿qué se puede esperar?
Siguen las indagaciones del director canadiense, hurgando con su bisturí en órganos aún latentes, practicando autopsias sobre vivos, imaginando mundos inquietantes al borde de la eclosión; mostrando, en un futuro inmediato, los resultados de la mala administración de los recursos naturales, la desorientación por la pérdida de los principios básicos de la humanidad y el precio a pagar por la erosión concienzuda contra el planeta en que vivimos. Sin freno, como en él es habitual, se explaya en temas varios que, según su criterio sucederán sin duda alguna: cambio climático, plásticos, cánones de belleza, corrientes artísticas que llevan la vanguardia al interior de las vísceras, placeres que surgen de las frías cenizas del dolor, mutaciones que se apoyan en la cirugía, nuevos alimentos... Arte, activismo y filosofía bailando danzas imposibles al son de una ópera muda.
Hay que ser cómplice de Cronenberg, conocer su mundo o tener mucho interés en iniciarse en su perversa cinematografía (en su vertiente más vesánica y cibernética) para sumergirse en este apreciable engendro (a él seguro que le gusta la definición). Si no estás muy disponible a salir de la zona de confort no te lances a las procelosas aguas oscuras; y, por supuesto, no compres palomitas para ver esta arriesgada película.
Por cierto, esta es la segunda vez que el bueno de David utiliza el título de Crimes of the Future; la vez anterior fue en el año 1970, para contar otra distopía sobre secuestro de mujeres.
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